Cuarta parte

 
 
 
 

Las siguientes 4 piezas son el México contemporáneo, con sus ancestros, sus encuentros, sus colores, sus heridas y el folklore de este México.

 
 
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México es reconocido en tratados nacionales e internacionales como soberano e independiente el día 28 de septiembre de 1821. Heroicos esfuerzos de un pueblo que hoy disfruta la libertad gracias a una guerra de independencia previa que dejó mucho dolor y al mismo tiempo sabor de victoria. México ya no depende más de España, ahora tiene voluntad propia, puede gritar, cantar y decir lo que piensa.

Esta botella, tiene replicas de las firmas que yacen en el acta de independencia que se encuentra en el archivo general de la nación. La cadena rota, símbolo de libertad, de salida de una opresión vivida durante trescientos años. Su tapón, una sólida piedra de ámbar, representa la luz en cúspide, la admiración y elogio, la gloria de la Patria mexicana.

Su caja, trabajada totalmente sobre hoja de oro de 24 quilates, alberga toda esa riqueza del pueblo de México. En su superficie, un águila parada en un nopal, devorando a la serpiente, símbolo patrio representado también en la bandera nacional.

El águila, ave majestuosa que se eleva por las alturas, encontrándose con el sol, la tormenta y el ímpetu guerrero. Símbolo de dignidad, libertad y fascinación, emblema de la fuerza y valentía del pueblo mexicano.

Los jaguares que rodean al águila representaban para los habitantes de Mesoamérica, la aristocracia guerrera.

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Esta pieza es un homenaje a Leonora Carrington, pintora y escritora inglesa (1917-2011); Remedios Varo, pintora española (1908-1963); Kati Horna, fotógrafa húngara (1912-2000) –todas ellas exiliadas en México- y Frida Kahlo, pintora mexicana (1907-1954), todas ellas mujeres fundamentales para la época surrealista en México que se desarrolló a partir de la visita de André Breton en los años veinte.

Para Breton México ya era un país surrealista per se. André Breton fue quien inició el surrealismo como un movimiento poético, en el que la pintura y la escultura son consecuencias plásticas de la poesía.

 
 

La botella une las manos de las cuatro mujeres que fueron parte fundamental de esta corriente artística, en donde la realidad y los sueños se entrelazan para diseñar una perspectiva totalmente diferente, un mundo donde la creatividad aflora sin límites.

La caja, un diseño totalmente surrealista, muestras ciclos que se entrelazan entre lo real y lo ficticio, los sueños y los despertares llevando la mirada hacia el cerrojo de una puerta que conduce al infinito. Los peces flotando por doquier, son elementos clásicos de las pinturas de Leonora, “Hay que celebrar que las sábanas son mares y los pinceles son bellas lenguas que hablan con colores.”

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Homenaje a grandes personajes de la historia de México; actores, políticos, artistas, guerreros y figuras míticas e imaginarias conforman la cultura de este país. La Celebración procura incluir a todo mexicano que beba tequila y que quiera festejar la vida, sin importar la época o el periodo de tiempo en el que vivieron.

La botella es una celebración en sí misma, la fiesta más importante de todos los tiempos donde las mayores personalidades mexicanas, aquellas que han trascendido en la historia, nos hicieron el honor de acudir.

El tequila se multiplica siempre en La Celebración, las copas de todos milagrosamente no se vacían: se llenan solas. Ah, el tequila reúne lo imposible. Ah, el tequila. Sitio sagrado, lugar para todos, porque todo cabe en él, todas las bocas gozan, toman y sueñan en el infinito: líquido sagrado que nunca acaba.

La caja simboliza la invitación para acudir a esta fiesta de poco más de 200 años de edad, de México.

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Frase célebre mexicana que resulta ser un mito. En las borracheras siempre se escucha “la última y nos vamos”, a veces sucede, normalmente no.

 

Esta botella por lo tanto, muestra una espiral sin fin, espiral universal que concibe a la vida como un eterno círculo en donde siempre llegaremos al mismo lugar de donde venimos, depende de nuestro propio crecimiento individual la transformación hacia la evolución universal.

La caja, en una tonalidad clara, representa la pureza del espíritu, la limpieza profunda que constantemente hacemos de nuestro ser, mientras que los puntos de ámbar, alinean nuestra vida, recordándonos que todo se encuentra donde debe estar. Los tiempos de Dios son Perfectos.